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Pregón 2004 de D. Antonio Algora Obispo de Ciudad Real
La pasión de Cristo

 LA PASIÓN DE CRISTO - HOY

Introducción

Nos viene a la memoria, por la fuerza que la Semana Santa tiene en nuestra cultura, los rostros sufrientes de Jesucristo, en las distintas manifestaciones de nuestra rica iconografía, con las Dolorosas y los que les producen el daño por acción u omisión: Los soldados, los sayones judíos y los discípulos que huyen salvándose de la quema Las tres Marías y S. Juan.
 
En esta Semana Santa preparando esta charla -después de lo que ha pasado- he tenido que corregir mi discurso no en su orientación, pero sí a la hora de describir las distintas manifestaciones de la Pasión de Cristo, HOY. 
 
Ver sufrir al Hombre. Jesús nos enseñó a mirar de cerca el sufrimiento humano. )Nos basta ver el rostro de Cristo sufriente para ver ahí reflejado el rostro de todos los hombres? 
Lo más reciente para nosotros ha sido el 11-M con el brutal atentado en cadena de Madrid. A nosotros nos ha pillado, oficialmente aunque hay muchas más, a seis familias que han visto quebrarse en plena juventud las vidas de sus hijos jóvenes. En esta Semana Santa veremos en el rostro de Cristo y de María la Virgen sus vidas rotas y a sus familias destrozadas.
 
UNA HUMANIDAD SUFRIENTE
 
La experiencia que se puede tener cualquier día del año al leer el periódico si tenemos ojos para ver. 
 
La experiencia de ver como el dolor y sufrimiento humanos cuando se sabe ver se descubre en una profundidad y extensión sin límites.  
 
(Claro! Lo más cercano y llamativo es la pérdida de la vida y el destrozo material que destroza los cuerpos, siega miembros y rompe tímpanos... Pero además, los atentados del 11-M, nos descubrieron lo evidente de todos los días, os lo resumo en tres rasgos: Emigrantes sin papeles y sin la cercanía de la familia o la amistad..., gentes que adelantan la madrugada para llegar al trabajo con dos horas o más, si a mano viene, que la vivienda en la gran ciudad es inaccesible para muchos bolsillos y hay que irse a lejanos extrarradios, eso sí muy bien comunicados e inaccesibles por los atascos de las horas punta... circunstancias personales tan diversas como los miles de damnificados materiales y afectados por el amor de los suyos tan imposibles de describir pero no por ello menos importantes...
 En las cosas que suceden podríamos hablar de muchas más desgracias diarias que en cualquier pequeña guerra, de las muchas que se prenden diariamente como fuegos artificiales..., se llevan por delante a muchos más miles de personas y familias. 
 
Si lo queremos ver por sectores de población ahí están los niños de la calle con sus secuelas de explotación y prostitución infantil, los enfermos y ancianos demasiadas veces abandonados y solos, mujeres maltratadas material y moralmente... y un largo etc. de razas y naciones especialmente laceradas por la opresión y la explotación del hombre por el hombre.
 
 Más nuestra Semana Santa es rica en descripciones sacadas de los Evangelios que si me permitís podemos resumir en estos capítulos: 
Sagrada Entrada de Jesús en Jerusalén (La Borriquilla - Marzo del 49)
Oración de Jesús en el Huerto. Prendimiento, Jesús Cautivo 
 
Además del hecho en sí de Jesucristo en oración, tirado por tierra abrumado por el dolor de la Humanidad tantas veces lejos del proyecto amoroso del Padre. Humanidad que tiene que redimir. Este paso procesional, además, es el símbolo de todo lo que pasa por el interior de la persona que se ha atrevido a crecer como tal y se plantea lo que pasa a su alredor desde los ojos y el corazón del mismo Dios, si se me permite la forma de hablar. Sí, estoy diciendo que Jesús derrama prematuramente su sangre porque según frase de Lucas 2, 40: AEl niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él@. (El Niño Jesús vestido de Nazareno)
 
 Sabéis lo que quiero decir. Por desgracia hay gente que se deja coger por el sentimiento e incluso lo alimenta morbosamente pero parece que todo se queda en la piel, nada o casi nada cambia en su vida por ello. Hoy se manifiesta contra ese horror y mañana su vida sigue igual e incluso hasta conviene olvidar por sanidad mental. Muy al contrario Jesús parece que SÍ sabe dimensionar la profundidad del mal que afecta a la entera Humanidad y sabe que nada de lo que ocurre le puede dejar indiferente pues sería como renunciar a su propia dimensión de Hombre, de humanidad.
 
Cuerpo, alma, conciencia y libertad, dimensiones de la unicidad de este ser singular que es el Hombre. Es una continua fuente de la más plena realización: hechos a Aimagen y semejanza de Dios@ el cuerpo humano es una fuente inagotable de sensaciones y de relaciones es la base de nuestras potencialidades, en los distintos entornos: climático, ecológico, ambiental: familiar y social. 
Coronación de espinas, Jesús ante Pilato, Stsmo. Cristo de la columna y Ntra Señora de la Amargura. 
 
Ecce Homo. La figura de Cristo maltratado por los azotes y la corona de espinas sobre la cabeza, humillado y vestido como un loco expuesto a la risa cruel de la masa del pueblo, herido en su dignidad. 
 
Es para nosotros la consecuencia de las negociaciones obscuras del poder. ya había dicho Caifás que Aconviene que muera un hombre por el pueblo@ romanos y judíos han de limar sus muchas asperezas. A Pilatos le ha importado poco ahondar en la Verdad Ay que es la verdad@ le había espetado a Jesús cuando se vio acorralado por este en ese breve diálogo sobre el poder que sostuvieron. 
 
Es una gran fuente de sufrimiento, de pasión para la humanidad de hoy. La verdad se fabrica con toda soltura, su relatividad y evanescencia es tremenda. Tenemos recientes una campaña electoral, nuestros políticos son como el chivo expiatorio de todo lo que los demás hacemos o sufrimos en la vida diaria. Hoy conviene decir una cosa y mañana otra. La palabra dada ayer no sirve para hoy. el ser humano es, también, fabricable, clonable o como se quiera decir. Los poderosos tienen los grandes medios de comunicación y más de una vez se meten donde nadie los llama renunciando a la verdad sobre el hombre y a la verdad misma en mentiras, verdades a medias o desviaciones de la atención para provocar el equívoco y evitar la sanción legal si alguien protesta. 
 
El resultado es que la verdad sobre el hombre deja de ser Verdad: El resultado es que la verdad sobre el hombre deja de ser Verdad. Dice a este respecto Juan Pablo II en VS 32-33:
 
 En algunas corrientes del pensamiento moderno se ha llegado a exaltar la libertad hasta el extremo de considerarla como un absoluto, que sería la fuente de los valores. En esta dirección se orientan las doctrinas que desconocen el sentido de lo trascendente o las que son explícitamente ateas. Se han atribuido a la conciencia individual las prerrogativas de una instancia suprema del juicio moral, que decide categórica e infaliblemente sobre el bien y el mal. Al presupuesto de que se debe seguir la propia conciencia se ha añadido indebidamente la afirmación de que el juicio moral es verdadero por el hecho mismo de que proviene de la conciencia. Pero, de este modo, ha desaparecido la necesaria exigencia de verdad en aras de un criterio de sinceridad, de autenticidad, de "acuerdo con uno mismo", de tal forma que se ha llegado a una concepción radicalmente subjetivista del juicio moral.
 
 Como se puede comprender inmediatamente, no es ajena a esta evolución la crisis en torno a la verdad. Abandonada la idea de una verdad universal sobre el bien, que la razón humana pueda conocer, ha cambiado también inevitablemente la concepción misma de la conciencia: a ésta ya no se la considera en su realidad originaria, o sea, como acto de la inteligencia de la persona, que debe aplicar el conocimiento universal del bien en una determinada situación y expresar así un juicio sobre la conducta recta que hay que elegir aquí y ahora; sino que más bien se está orientado a conceder a la conciencia del individuo el privilegio de fijar, de modo autónomo, los criterios del bien y del mal, y actuar en consecuencia. Esta visión coincide con una ética individualista, para la cual cada uno se encuentra ante su verdad, diversa de la verdad de los demás. El individualismo, llevado a las extremas consecuencias, desemboca en la negación de la idea misma de naturaleza humana.
 
Estas diferentes concepciones están en la base de las corrientes de pensamiento que sostienen la antinomias entre ley moral y conciencia, entre naturaleza y libertad.
 
 Paralelamente a la exaltación de la libertad, y paradójicamente en contraste con ella, la cultura moderna pone radicalmente en duda esta misma libertad. Un conjunto de disciplinas, agrupadas Bajo el Nombre de "ciencias humanas", han llamado justamente la atención sobre los condicionamientos de orden psicológico y social que pesan sobre el ejercicio de la libertad humana. El conocimiento de tales condicionamientos y la atención que se les presta son avances importantes que han encontrado aplicación en diversos ámbitos de la existencia, como por ejemplo en la pedagogía o en la administración de la justicia. Pero algunos de ellos, superando las conclusiones que se pueden sacar legítimamente de estas observaciones, han llegado a poner en duda o incluso negar la realidad misma de la libertad humana.
Hay que recordar también algunas interpretaciones alusivas de la investigación científica en el campo de la antropología. Basándose en la gran variedad de costumbres, hábitos e instituciones presentes en la humanidad, se llega a conclusiones que, aunque no siempre niegan los valores humanos universales, si llevan a una concepción relativista de la moral.
 
 Nuestro Padre Jesús Nazareno. Jesús ayudado por el Cireneo. Jesús habla a las mujeres, de Jerusalén, Jesús ya había dicho: AEntonces dijo Jesús a sus discípulos: *Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará. Pues )de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? O )qué puede dar el hombre a cambio de su vida? *Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre, con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta. (Mt, 16,24-27)
 Estamos ante la Pasión de Cristo en todos los problemas de la vida diaria. Jesús carga con ellos y con ese estilo vuestro de Jesús Nazareno paciente y perdonando...
 Santísimo Cristo de la Luz, Ssmo Cristo de la Expiración, Ssmo. Cristo del Consuelo, Cristo de la buena muerte. Jesús crucificado:
 
 La Iglesia no cesa de escuchar sus palabras, vuelve a leerlas continuamente, reconstruye con la máxima devoción todo detalle particular de su vida. Estas palabras son escuchadas también por los no cristianos. La vida de Cristo habla al mismo tiempo a tantos hombres que no están aún en condiciones de repetir con Pedro: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo". El, Hijo de Dios vivo, habla a los hombres también como Hombre: es su misma vida la que habla, su humanidad, su fidelidad a la verdad, su amor que abarca a todos. Habla además su muerte en la cruz, esto es, la insondable profundidad de su sufrimiento y de su abandono. La Iglesia no cesa jamás de revivir su muerte en la cruz y su resurrección que constituyen el contenido de la vida cotidiana de la Iglesia. En efecto, por mandato del mismo Cristo, su Maestro, la Iglesia celebra incesantemente la Eucaristía, encontrando en ella la "fuente de la vida y de la santidad", el signo eficaz de la gracia y de la reconciliación con Dios, la prenda de la vida eterna. La Iglesia vive su misterio, lo alcanza sin cansarse nunca y busca continuamente los caminos para acercar este misterio de su Maestro y Señor al género humano: a los pueblos, a las naciones, a las generaciones que se van sucediendo, a todo hombre en particular, como si repitiese siempre, a ejemplo del Apóstol, "que nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y éste crucificado". La Iglesia permanece en la esfera del misterio de la Redención, que ha llegado a ser precisamente el principio fundamental de su vida y de su misión.
 
El Silencio de Jesucristo después de aquel: Eli, Eli Lamma sabacthani: Dios mio, Dios mío por qué me has abandonado. Pesa este silencio del Hombre
El silencio de Dios durante la cruz y la muerte: Si eres hijo de Dios bájate de la cruz... Dios calla. Ha entregado al Hijo este su más sincero y elocuente silencio.
 
El silencio de la Iglesia naciente: Bautismo y Eucaristía. San Juan Crisóstomo. Agua bautismal y sangre eucarística en la vida y la muerte de nuestros mártires. Oid el testimonio del Papa:
APero quiero llamar la atención particularmente sobre algunos signos surgidos en el ámbito específicamente eclesial. Ante todo, con los Padres sinodales, quiero proponer a todos, para que nunca se olvide, el gran signo de esperanza constituido por los numerosos testigos de la fe cristiana que ha habido en el último siglo, tanto en el Este como en el Oeste. Ellos han sabido vivir el Evangelio en situaciones de hostilidad y persecución, frecuentemente hasta el testimonio supremo de la sangre.
 
Estos testigos, especialmente los que han afrontado el martirio, son un signo elocuente y grandioso que se nos pide contemplar e imitar. Ellos muestran la vitalidad de la Iglesia; son para ella y la humanidad como una luz, porque han hecho resplandecer en las tinieblas la luz de Cristo; al pertenecer a diversas confesiones cristianas, brillan asimismo como signo de esperanza para el camino ecuménico, por la certeza de que su sangre es *también linfa de unidad para la Iglesia.
 
AMás radicalmente aún, demuestran que el martirio es la encarnación suprema del Evangelio de la esperanza: *En efecto, los mártires anuncian este Evangelio y lo testimonian con su vida hasta la efusión de su sangre, porque están seguros de no poder vivir sin Cristo y están dispuestos a morir por Él, convencidos de que Jesús es el Dios y el Salvador del hombre y que, por tanto, sólo en Él encuentra el hombre la plenitud verdadera de la vida. De este modo, según la exhortación del apóstol Pedro, se muestran preparados para dar razón de su esperanza (cf. 1 Pe 3, 15). Los mártires, además, celebran el AEvangelio de la esperanza, porque el ofrecimiento de su vida es la manifestación más radical y más grande del sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, que constituye el verdadero culto espiritual (cf. Rm 12, 1), origen, alma y cumbre de toda celebración cristiana. Ellos, por fin, sirven al AEvangelio de la esperanza, porque con su martirio expresan en sumo grado el amor y el servicio al hombre, en cuanto demuestran que la obediencia a la ley evangélica genera una vida moral y una convivencia social que honra y promueve la dignidad y la libertad de cada persona.
 
La Piedad y el Ssmo. Cristo del Sepulcro. Nuestra Señora de los Dolores, Nuestra Señora de la Soledad. Nuestra madre, María desolada.
 
Jesús yacente dispuesto para la sepultura. El silencio de la Iglesia es todavía más denso si cabe en el sepulcro. El sepulcro de las reliquias de los mártires sobre las que se celebra la Eucaristía. El silencio de la Eucaristía misma: Jesús callado en su Iglesia, acompañando a los suyos que lo veneran en el sagrario, el nuevo sepulcro de hoy.
 
 Termino este Pregón elaborado con las prisas de un pastor que tiene que recorrer muchos caminos, con las palabras de este Papa viajero que sabe donde está la fuente de la energía para vivir.
Se debe dar gran relieve a la celebración de los Sacramentos, como acciones de Cristo y de la Iglesia orientadas a dar culto a Dios, a la santificación de los hombres y la edificación de la Comunidad eclesial. Reconociendo que Cristo mismo actúa en ellos por medio del Espíritu Santo, los Sacramentos se deben celebrar con el máximo esmero y poniendo las condiciones apropiadas. Las Iglesias particulares del Continente han de poner sumo interés en reforzar su pastoral de los Sacramentos, para que se reconozca su verdad profunda. Los Padres sinodales han destacado esta exigencia para contrarrestar dos peligros: por un lado, algunos ambientes eclesiales parecen haber perdido el auténtico sentido del sacramento y podrían banalizar los misterios celebrados; por otro, muchos bautizados, por costumbre y tradición, siguen recurriendo a los Sacramentos en momentos significativos de su existencia, pero sin vivir conforme a las normas de la Iglesia.
 
La Eucaristía
 
La Eucaristía, supremo don de Cristo a la Iglesia, hace presente sacramentalmente el sacrificio de Cristo para nuestra salvación: *La sagrada Eucaristía, en efecto, contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es decir, Cristo mismo, nuestra Pascua+. La Iglesia, en su peregrinación, acude a ella, *fuente y cima de toda la vida cristiana+, encontrando la fuente de toda esperanza. En efecto, la Eucaristía *da impulso a nuestro camino histórico, poniendo una semilla de viva esperanza en la dedicación cotidiana de cada uno a sus propias tareas.
 
Todos estamos invitados a confesar la fe en la Eucaristía, *prenda de la gloria futura+, convencidos de que la comunión con Cristo, vivida ahora como peregrinos en la existencia terrena, anticipa el encuentro supremo del día en que *seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es+ (1 Jn 3, 2). La Eucaristía es *gustar la eternidad en el tiempo+, presencia divina y comunión con ella; memorial de la Pascua de Cristo, es por naturaleza portadora de la gracia en la historia humana. Abre al futuro de Dios; siendo comunión con Cristo, con su cuerpo y su sangre, es participación en la vida eterna de Dios.
 
 + Antonio Algora obispo prior de Ciudad Real

 

Documentos adjuntos
Pregón Semana Santa 2004
 
Pregón 2008 - Manuel González López-Corps, Pbro. (Madrid) publicado el miércoles, 15 de julio de 2009
D. Manuel González López de Corts - Pbro. (Madrid)
Pregón 2007 de Doña Mª Angeles Fernández Muñoz publicado el miércoles, 15 de julio de 2009
Pregón de Semana Santa del 2007
Pregón 2006 de Don Miguel Esparza Fernández publicado el miércoles, 15 de julio de 2009
Pregón del año 2006
Pregón 2005 de Don Vicente Carranza Escudero publicado el miércoles, 15 de julio de 2009
PREGÓN DE SEMANA SANTA EN DAIM1EL. AÑO 2.005
Pregón 2003 de D. Carlos Moreno Millan publicado el miércoles, 15 de julio de 2009
PREGÓN DE LA SEMANA SANTA 2003